• David Boix

La Familia: alma y corazón de nuestra sociedad.

Actualizado: may 17



La familia es la unidad básica de nuestra sociedad. A través de ella se transmite el patrimonio cultural a través de las generaciones.Un legado que proporciona los aprendizajes básicos para nuestra existencia y supervivencia como especie y como sociedad.


Desde un punto de vista emocional y psicológico:


-En ella se crean lazos entre sus miembros que se fortalecen por el amor y el respeto mutuo.


-Contribuye a formar la identidad personal y a interiorizar los valores y normas.


-Nos enseña a vivir en sociedad, a ser seres sociales e integrarnos en la misma.


-Permite la satisfacción de las necesidades afectivas.


Formar parte de una familia ayuda a responder, en parte, a preguntas básicas existenciales como quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos. La definición de nosotros mismos está creada por nuestras experiencias, las relaciones con los demás y las definiciones que ellos han dado de nosotros, fundamentalmente las que recibimos de nuestros progenitores.

La familia es nuestra primera escuela de vida, el lugar donde empezamos a aprender quienes somos, qué es posible y qué no es posible, cómo relacionarnos con los otros y qué podemos esperar de los demás (expectativas). Con la familia tenemos los primeros contactos personales significativos.


En términos de la Terapia Gestalt podríamos decir que la familia es un organismo con múltiples formas en función de la época y de la sociedad en la que se halla inserta. Al igual que un ser vivo ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, como institución social, aunque algunas de sus funciones permanezcan iguales o parecidas. Y también en el sentido de que cada familia en particular crece y cambia a lo largo del tiempo, al igual que lo hace cada uno de sus miembros. En este sentido podríamos decir que la familia es un organismo cambiante, que se transforma a lo largo del tiempo.


El panorama actual de las formas de familia en nuestra sociedad es diverso, más de lo que haya sido en ningún otro momento de nuestra historia. Algunos de los tipos familiares tradicionales permanecen, mientras nuevas figuras han aparecido.


Algunos de los tipos de familia actuales:


-Familia extensa. Integrada por miembros de más de dos generaciones.


-Familia nuclear o nuclear-conyugal. Constituida por el hombre y la mujer, o dos mujeres u hombres, los hijos, unidos por lazos de consanguinidad conviven en el mismo hogar y desarrollan sentimientos de afecto, intimidad e identificación.


-Familia homoparental. Relación estable de hecho o matrimonial entre dos personas del mismo sexo, que tienen hijos por intercambios de uno o ambos miembros de la pareja, por adopción y/o procreación asistida.


-Familia simultánea o reconstituida. Conformada por la unión de cónyuges, donde uno o ambos provienen de separaciones y divorcios de anteriores vínculos legales o de hecho, que aportan hijos y tienen a su vez hijos en su nueva unión.


-Familia monoparental. Conformada por el o los hijos y el padre o la madre.


Hemos hablado de la familia como un organismo, cuya vida y desarrollo está marcada por las relaciones entre sus miembros y las experiencias en su seno. También la familia puede ser vista como un entorno, un lugar en el que poder dar y del que poder recibir en interacción recíproca. En la frontera de contacto de un organismo con su entorno se da la experiencia, se producen los intercambios entre sus miembros. En esa frontera de contacto se desarrollan los procesos de ajuste creativos que tienen como objetivo la asimilación y el crecimiento.


Podemos citar algunos aspectos básicos de las relaciones familiares (apoyo, confianza y seguridad). El apoyo ofrece una base y permite que otro la utilice. Tiene que ver con dar y recibir.

Otro de los pilares básicos de la relación es la confianza, que según la RAE es la “esperanza firme que se tiene en algo o alguien”. A través de las interacciones sucesivas con la madre o padre, el niño puede tener expectativas-esperanzas- de lo que es probable que suceda, y así confiar (o desconfiar) en el apoyo disponible de sus cuidadores.

Si lo vemos desde el otro lado, el de la madre o cuidador, las experiencias con su bebé van conformando una identidad y un determinado nivel de confianza en sus capacidades como cuidadora, que dan como resultado unas determinadas expectativas para los próximos encuentros. Desde este punto de vista la Confianza es la expectativa en el posible apoyo al otro, lo que puedo esperar darle. Y tiene que ver con esta otra acepción “Seguridad que se tiene en sí mismo”. Es mi expectativa de Autoapoyo, cuánto creo que soy capaz en una situación, ante este determinado problema y/o contigo.

La confianza mueve el mundo y las relaciones. Es dinamismo y vitalidad. Es un punto clave para formar figuras y relaciones que desde el punto de vista estético son claras, brillantes, tienen ritmo y gracia, una buena gestalt. Y cómo no pensar en la relación terapéutica y en lo que se puede crear cuando terapeuta y paciente crean un Campo de confianza.


En último término tenemos la seguridad, que según la RAE significa: “Fianza u obligación de indemnidad a favor de alguien”. Esta seguridad es la que garantiza que cualquiera se sienta indemne, es decir libre de daño en una situación confiable y apoyadora. Esta es una situación claramente ideal pero no siempre posible.


Apoyo, confianza y seguridad ayudan a conformar otro de los aspectos importantes de las relaciones en el seno de la familia, el apego. Recordemos brevemente que este concepto fue introducido por John Bowlby para describir la preferencia de proximidad de un bebé respecto de su madre o cuidador principal, en sus palabras el apego es “una conexión psicológica duradera entre los seres humanos”, es decir que perdura en el tiempo.

Posteriormente Mary Ainsworth estableció varios tipos de apego: el apego seguro y el inseguro (evitativo, ansioso y desorganizado). Diversos estudios indican que el tipo de apego que se establece en la infancia tiene una importante influencia en la visión del mundo y el tipo de relaciones que se establecen durante la vida. Las personas que han sido capaces de establecer un apego seguro suelen involucrarse en relaciones sanas, son capaces de apoyar y de apoyarse, y tienden a tener confianza en ellos mismos y en los demás. Las personas que desarrollan algún tipo de apego inseguro tienden a la dependencia o a la autonomía extrema, tienen más dificultades para confiar en los demás y en ellas mismas y por lo tanto para relacionarse en general.

FAMILIA en los tiempos del coronavirus

La situación actual provocada por la aparición del Covid 19 y el confinamiento ha colocado a las familias ante una situación nueva y complicada. Los hogares se han convertido en el lugar de reclusión obligatoria durante semanas enteras. Han pasado a ser una mezcla de escuelas y lugares de trabajo, sin separaciones físicas ni temporales. Ha habido enfermos que han tenido que aislarse de los demás en sus propias casas, algunos familiares han muerto y no han podido ser despedidos.


Los menores no han podido salir hasta hace bien poco y con bastantes restricciones, se ha impuesto un distanciamiento de otros familiares con los que se tenía relación habitualmente, por ejemplo los abuelos. Aunque la situación ha afectado a todas las familias, el impacto de la misma depende de condiciones como el espacio físico, el tipo de relaciones entre sus miembros, la capacidad de gestión de los progenitores, la situación económica, de salud, etc. En los próximos meses muchas familias necesitarán apoyo para sobrellevar esta situación, además de las dificultades económicas se prevé un aumento de problemas derivados de esta situación como ansiedad y depresión.


Es un momento de riesgos y oportunidades, además de los riesgos de salud física esta pandemia puede derivar en problemas psicológicos que si no son atendidos se agravarán.


Sin duda el apoyo entre sus miembros, otros miembros disponibles de la familia extensa y el apoyo institucional van a ser factores clave. Vamos a necesitar ser capaces de proporcionar las redes de soporte necesarias para que nadie quede excluido de recibir la ayuda que precise. Cada unx a nivel personal debe replantearse los cambios necesarios para ir ajustándose creativamente con los demás en estos momentos delicados. Esta es la oportunidad que tenemos ante esta nueva situación, la de cuidarnos y cuidar a los demás de formas nuevas, la de dar los pasos necesarios en la buena dirección. La familia es el alma y el corazón de nuestra sociedad y creo que vamos a necesitar mucho de todo ello en estos tiempos.


David Boix García

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