• David Boix

EL ARTE DE VIVIR EN EL CONFINAMIENTO-CAPÍTULO 1



Hola


Hoy comienza un nuevo proyecto en Humánica llamado “El Arte de Vivir en el confinamiento”. He propuesto a varias personas de distintos, lugares, trabajos, estudios, situaciones familiares, etc su colaboración para responder una serie de preguntas-iguales para todxs-sobre cómo están viviendo y adaptándose a esta situación de confinamiento.


Según la RAE una de las acepciones de la palabra arte es “Capacidad, habilidad para hacer algo” y otra es “Disposición personal de alguien”. Desde este punto de visto todos somos artistas y creamos y damos forma a la realidad que vivimos en cada momento.

Me parece interesante ver distintas formas de adaptación creativas porque como dijeron Perls, Hefferline y Goodman “Es necesario considerar nuestra situación actual, en cualquier aspecto de la vida que se mire, como un campo de posibilidades creativas o, de lo contario, es francamente intolerable”.


Así que sin más dilación os presento a la primera de las personas que colaboran en esta propuesta, a la que agradezco públicamente su participación.


Podéis seguirla en las redes en los siguientes enlaces:

www.facebook.com/zula.ruizros


https://www.instagram.com/zulaaaambula/


También la puedes ver bailar

www.facebook.com/psyhumanica/videos/2305222029778259/

Me llamo Zula y vivo en una localidad de Alicante, Santa Pola. Me dedico a la danza. Tengo 18 años y estoy realizando el último curso del Grado Profesional de Danza Contemporánea en el Conservatorio José Espadero de Alicante. Mantengo la idea de seguir mi trayectoria en la danza cuando este curso termine, dedicándome a ella desde otras perspectivas y continuar creciendo con ella.

1) ¿Cómo te estás adaptando a esta nueva situación? ¿Qué cambios principales estás realizando?

Por un lado, adaptando parte de mi rutina a este nuevo formato, por decirlo de alguna manera. Si, por ejemplo, en el Conservatorio tenía un horario de 9:00h a 14:00h, he tratado de mantenerlo desde casa. En principio puede parecer un esfuerzo porque en ocasiones te sientes sola y no estás del todo segura de lo que estás haciendo, no tienes la presencia de compañeros y profesores, pero con una buena planificación del tiempo puede resultar muy provechoso e incluso gratificante. Así, tengo un margen más amplio para enfocar el trabajo desde donde lo necesite.

Podría decir que es así como me he adaptado: buscando un equilibrio entre la necesidad de fijar una rutina de trabajo y la libertad para desarrollarla atendiendo a las particularidades del día o a los posibles cambios que puedan surgir.

También creo que es muy importante valorar y ser consciente de que, dentro de lo dificultoso de la situación, estar en casa nos ofrece muchas facilidades añadidas. Por ejemplo, el hecho de trabajar en casa supone que no tenga que desplazarme de ciudad diariamente; por lo que puedo emplear todo este tiempo también a mi favor, bien sea para descansar, continuar el trabajo o hacer cosas que normalmente no puedo hacer.

2) ¿Has hecho algún descubrimiento interesante en estos días? ¿Qué estás aprendiendo? ¿Te has sorprendido de ti mismx en algún aspecto?

Sí, en este sentido estoy muy motivada. Como decía antes, puedo desarrollar mi rutina desde diferentes puntos de vista. De hecho, trato de que vaya evolucionando conforme pasan los días y voy haciendo un seguimiento de todas las ideas que van surgiendo a partir del trabajo realizado.

Desde el entrenamiento técnico de danza, estoy realizando un trabajo de mayor consciencia corporal y escucha del propio cuerpo, lo que me permite descubrir continuamente nuevos aspectos sobre su funcionamiento. Si algo me sorprende, me quedo más tiempo investigándolo en lugar de pasar a otra cosa. Esto puede hacer que la línea de trabajo cambie de dirección y descubra otras posibilidades de movimiento.

Desde la parte más puramente creativa, este es un momento ideal para desarrollar cualquier idea pudiendo ofrecerle más tiempo del que normalmente dispongo. Estoy aprovechando las diferentes habitaciones de mi casa como pautas de improvisación, adaptándome a las diferentes dimensiones espaciales de cada una de ellas y utilizando como vehículo las sensaciones que me sugieren.

De mí misma me ha sorprendido la capacidad para buscar alternativas y encontrar posibilidades para seguir bailando que quizás antes no había contemplado. Posibilidades que no solamente me están sirviendo para solventar la ausencia de otros recursos sino que creo que todo lo que estoy descubriendo va a contribuir a enriquecer mi trabajo aún cuando acabe el confinamiento.

3) ¿Te has propuesto algún reto o propósito a corto medio plazo?

Me propongo objetivos a muy corto plazo: “¿Qué hacer esta mañana?” o “¿Cómo planteo la tarde?”. Cada noche planteo una serie de propuestas para el día siguiente que, como he dicho antes, no contemplo como un esquema inquebrantable pero sí como guía o punto de partida. Estos objetivos a corto plazo forman parte de otros a más largo plazo. Por ejemplo, planteo sesiones de improvisación de una hora de lunes a viernes, en diferente horario cada día, y el sábado trato de fijar una secuencia de movimiento con lo que más me haya llamado la atención de las diferentes sesiones.

También estoy desarrollando un solo de danza basado en estos días de confinamiento. Todo lo que suceda, piense o sienta durante este período forma parte del proceso creativo porque la pieza habla de mí misma en esta situación. Si algo me resulta de interés, lo llevo al movimiento y guardo el material, a partir de vídeos y escritos. Todo lo que ocurre sirve como material de construcción en la creación.

4) ¿Cómo manejas la frustración y el miedo?

Entendiéndome. Comprendiendo qué es normal sentir esto y que, por suerte o por desgracia, tanto la frustración como el miedo no son exclusividad de este momento concreto, sino que forman parte de la vida diaria.

Tal vez ahora el miedo se manifiesta a través de la situación que estamos viviendo, pero no por ello deja de ser una sensación que ya he experimentado antes en otros momentos de mi vida, por lo que no es algo que me preocupe ya que sé que es variable y se transforma.

Creo que es interesante observarlo. Ayuda mucho hacer meditación. Reconocerlo, distinguirlo de mí misma y analizarlo; dejar que se quede hasta que se transforme en otra sensación.

5) ¿Ha cambiado tu relación de pareja/familiar/de amistades? ¿De qué manera?

Vivo con mi madre. Yo antes pasaba todo el día fuera de casa, por lo que solo podía hablar con ella un rato cuando llegaba por la noche. Desde que estamos en cuarentena, tenemos tiempo para hablar más, cocinar juntas, ver alguna película, etc. En este sentido, la relación en casa ha mejorado.

En cuanto a otros familiares y amigos a los que ya no estoy viendo personalmente, tenemos la suerte de poder estar en contacto a través de medios como WhatsApp u otras redes sociales. Es un buen momento para hacer un uso inteligente de Internet. Aunque estemos más distantes ahora, sabemos que es algo temporal.

6) ¿Qué echas de menos? ¿Qué deseas?

Precisamente una de las cosas que más echo de menos es poder hablar en persona con la gente; compartir la rutina con otros compañeros o personas de mi entorno. Creo que es algo que voy a valorar mucho más cuando pase el confinamiento. El contacto con los demás ameniza tanto el día como las horas de trabajo. El día a día me va a resultar, en comparación, mucho más sencillo al haberlo mirado desde otra perspectiva.

7) ¿Cuáles son tus principales apoyos en este momento? ¿te sientes un apoyo para otros?

Al encontrarnos todos en esta situación, creo que la sensación de apoyo es mucho mayor. En mi caso, siento que estamos todos, de alguna forma, apoyándonos los unos a los otros porque comprendemos mejor la situación del otro ya que, si no es igual a la mía, es muy similar en algunos aspectos. Es posible que en momentos como este la empatía se agudice y sea más sencillo expresar lo que uno siente porque sabe con más seguridad que va a ser comprendido.

8) ¿Hay algún pensamiento o actividad que te ayuda a sobrellevar mejor estos días?

Me ayuda mucho no juzgar el confinamiento como algo “bueno” o “malo”; ni mantener la idea de que todo pasa por algún motivo más allá de lo que ocurre en sí. En cambio, pensar en qué puedo hacer en esta situación o qué posibilidades tengo de hacer que esto mejore, puede ser más constructivo y causar menos frustración. Es una situación que ahora mismo no puedo cambiar pero sí depende de mí lo que hago dentro de ella.

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 C/ Camilo Flammarión, 15. Elche (Alicante)
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